Nora Isabel Villarroya, la contadora que días atrás fue acusada como supuesta artífice de una maniobra fraudulenta por una presunta estafa por más de $1.000.000.000 rompió el silencio.
Villarroya fue categórica en sus dichos y expresó que sí es contadora «egresada de la UCSE» y atacó con dureza a uno de los integrantes de la empresa DEJDE SRL, de Clodomira. «Gracias a mi gestión y a mi trato con los proveedores, la firma crecía. A él, nadie le fía ni un tornillo, ni un caramelo».
Como se recordará Villarroya fue denunciada ante la fiscal, Celia Mussi. La demandaron los socios de la empresa, Yolanda Sánchez y el aludido al que ella acusa. Hubo un pedido de eximición de prisión a favor de Villarroya, pero fue denegado.
Una de las objeciones en su contra fue no era contadora. «Soy contadora recibida en la Universidad Católica de Santiago del Estero. Trabajo en un estudio contable que tiene más de dos generaciones, desde los 17 años», aclaró y aportó su título (Ver aparte). Al referirse a su actuación en DEJDE SRL, Villarroya indicó: «Todo lo cumplí en pleno ejercicio de mis funciones y amparada en tres poderes vigentes, cuya revocación nunca me fue notificada fehacientemente».
A criterio de Villarroya, «hoy se me reprocha una supuesta enajenación de bienes. Lo que en realidad hay son pagos de deudas contraídas por la propia firma. Es evidente que pagar deudas no equivale a vender bienes; lo que hice fue pagar deudas. Todo lo que adquirí, también con mi firma y poder, se realizó a nombre de la empresa como parte de los pagos efectuados», indicó.
Para la acusada, el presente de DEJDE SRL «tiene nombre y apellido» y volvió a acusar al aludido socio de la empresa. «Él es el verdadero responsable de la situación patrimonial de la firma. En los últimos años se dedicó a comprar campos».
Profundizó Villarroya: «Todos los ha nivelado a cero. Por ejemplo, 700 hectáreas a valor de U$S 4.500 a U$S 6.000 la hectárea, firmados por mi persona los boletos en beneficio de la empresa y en un contexto donde no existían fondos para pagar a los proveedores debido a la falta de algodón y servicios que generaran ingresos».
«Es mentira que él ignorase el estado de endeudamiento de la empresa. Conocía personalmente a los gerentes de los bancos Nación y Galicia, a quienes recibió en más de una oportunidad en el campo. Les mostró las tierras niveladas y la maquinaria y les pidió financiamiento para nuevos equipos».
Según la imputada, «en dichas reuniones requirió crédito no para una enfardadora, sino dos; no un rastrillo, sino dos». Villarroya aseguró que en el encuentro «… se llegó a preacordar un préstamo para la compra de una cosechadora, operación que me negué a firmar, ya que era evidente que DEJDE SRL no estaba en condiciones de pagar».
Según Villarroya, «la última visita de los gerentes bancarios y del oficial de cuenta -sobre un total de seis- se produjo en marzo, cuando según él, yo ya no era su apoderada de la empresa». Dijo que esa reunión se realizó en el galpón del campo y analizaron la refinanciación de la deuda, con la presencia del directivo al que hace responsable.
Lo más sobresaliente
Tierras, máquinas y una 4×4: «Las tierras adquiridas a nombre de la empresa entre 2023, 2024 y 2025, se ubican en la zona de Clodomira. Todos los boletos y escrituras llevan mi firma, como apoderada y en beneficio de la empresa».
Compras con créditos bancarios: «La lista de maquinaria adquirida con créditos y prendas de los bancos Galicia y Río comprende: palas cargadoras, compresores, una sembradora de grano grueso que se usó una sola vez, rastrillos, enfardadoras, enrolladoras de alfalfa, herramientas y un carretón que está sin rodar. También, una cosechadora se adquirió con un crédito del Banco Río que recién terminó de pagarse a mediados del año pasado».
Misterio: «Él compró campos que ni siquiera yo conozco a nombre de quien quedaron registrados. Para ocultar era incontrolable. Además, entregó una camioneta Fiat Strada que todavía se adeuda y adquirió terrenos linderos al galpón a nombre de terceros».
Empréstito: «Una vez, un amigo le prestó U$S 20 mil dólares en efectivo. Era para adquirir y equipar una camioneta Toyota. Hoy él niega el empréstito a ese amigo, aduciendo que no tiene cómo demostrar el préstamo. No te atiende ni el teléfono».
Pasado: «Él llegó a mi estudio hace 15 años con una inhibición por una presunta defraudación a la ANSES. Se conformó la sociedad. Todo lo que él logró fue gracias a mi gestión y mi trato hasta con los proveedores. Nadie en Clodomira le fía ni un tornillo. En lugar de pagar deudas, él seguía comprando y gastando».
Deudas: «Las deudas que se me endilgan como manejo irregular, en realidad representan gastos de tarjetas, cuyo uso es exclusivo en el sector agro, Galicia Rural y Agro Nación, todos vinculados a repuestos, insumos y combustible con proveedores del sector agropecuario, únicos rubros habilitados para ese tipo de operatoria con las mismas. Ahora se hace el desentendido. Todas las operaciones están formalizadas y en blanco».
Tres poderes: «Toda la administración y disposición de bienes se hizo sobre la base de tres poderes distintos, de los cuales nunca se me revocaron. La división de tareas era clara: mi socio se ocupaba de lo contable e impositivo, con pleno conocimiento de la situación; en tanto, yo tenía a cargo la administración».
«Todo esto es para eludir responsabilidades»
«Los hechos no encuadran en un tipo penal», señaló el abogado de Villarroya, Manuel Francisco Zavalía. Además agregó: «Mi representada obró dentro de un mandato y facultades delegadas. Lo que se pretende es negar una realidad que los propios denunciantes conocían perfectamente».
«No era novedad que la empresa venía atravesando dificultades desde hacía años, realidad que surge de los propios informes bancarios, en los que el BCRA advirtió la decadencia económica desde octubre o noviembre del año pasado», sostuvo.
Según Zavalía, ello «está formalmente plasmado en los documentos y es de presumir que ésta es acarreada por muchos años de mala cosecha y gastos».
«Resulta que cuando les conviene el poder (a favor de su defendida) estaba vigente, y cuando no, revocado. ¿Cómo es eso?», planteó el letrado, quien calificó de absurdo y cuestionó «¿Para qué están los poderes?».
Calificó de «despropósito y ánimo persecutorio pretender restringir la libertad de una persona, que actuó en uso de un mandato legalmente otorgado, frente a un delito excarcelable». Remarcó que «el descrédito personal y profesional sufrido por mi defendida deberá ser reparado».
Para el defensor, la denuncia «no es más que una maniobra para eludir responsabilidades. Este socio actuaba como niño en juguetería, comprando maquinaria agrícola, campos, combustibles, propiedades y vehículos. Total, la cara no la ponía él cuando venían a cobrar», enfatizó.