El exsenador y exministro comunicó su salida irrevocable del partido fundado por Mauricio Macri. Vinculó su decisión al respaldo que recibió Manuel Adorni durante la fallida sesión en Diputados y cuestionó el rumbo adoptado por la fuerza. Desde el macrismo rechazaron sus planteos y minimizaron su participación reciente.
La crisis que atraviesa el PRO por la situación de Manuel Adorni sumó este jueves un nuevo capítulo. Esteban Bullrich, uno de los dirigentes históricos del espacio y exintegrante del gabinete de Mauricio Macri, presentó su renuncia irrevocable al partido y explicó públicamente los motivos de su decisión a través de una carta difundida en la red social X.
El exsenador vinculó directamente su salida con la postura que adoptó la fuerza amarilla durante la frustrada sesión del martes en la Cámara de Diputados, cuando la oposición intentó avanzar con una interpelación al jefe de Gabinete. En ese contexto, sostuvo que el comportamiento partidario terminó por marcar una distancia que ya percibía desde hacía tiempo.
“La protección brindada a Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia. No porque crea que una persona defina el destino de un partido, sino porque las organizaciones revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender”, expresó en el texto dirigido al expresidente.
En la misma carta, el exministro de Educación profundizó sus cuestionamientos hacia la conducción partidaria. “Cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo”, afirmó. Aun así, aclaró que su alejamiento no está atravesado por resentimientos y destacó el recorrido compartido con referentes y militantes de la fuerza.
“No escribo estas palabras desde el enojo ni desde el resentimiento. Siento un profundo agradecimiento por el camino recorrido, por las oportunidades que recibí y por tantas personas valiosas con las que compartí este proyecto. Conservo intacto el afecto por quienes, desde distintos lugares, siguen creyendo de buena fe en el Pro”, agregó.
La salida del dirigente ocurre pocos días después de que publicara un mensaje muy crítico contra el funcionario nacional. Desde sus redes sociales había escrito una frase breve y contundente sobre el jefe de Gabinete: “Es un corrupto. Fin”.
La decisión también vuelve a poner en evidencia las diferencias internas que generó el caso dentro del partido liderado por Macri. Bullrich forma parte del núcleo de dirigentes que acompañaron al exmandatario desde los primeros años de construcción política del espacio y fue una de las figuras de mayor peso dentro del macrismo.
En las últimas horas, el PRO difundió un comunicado para aclarar su posición respecto de la situación de Adorni, quien enfrenta una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y reconoció haber omitido ingresos por al menos US$500.000 en sus declaraciones juradas. “Nuestra posición fue coherente de principio a fin. Primero pedimos explicaciones y una vez conocidas, entendimos que Adorni no puede seguir en el cargo”, sostuvo la fuerza en ese pronunciamiento.
La aclaración llegó después de que el bloque encabezado por Cristian Ritondo colaborara con el oficialismo para impedir el quórum de la sesión especial impulsada por el kirchnerismo. Tanto el PRO como la UCR evitaron bajar al recinto, en línea con un acuerdo alcanzado con Martín Menem, presidente de la Cámara baja. Como contraparte, los libertarios se comprometieron a habilitar desde la próxima semana la comisión de Asuntos Constitucionales para debatir allí el mecanismo y los alcances de una eventual interpelación.
Dentro del macrismo argumentan que acompañar aquella sesión habría significado convalidar una maniobra impulsada por el kirchnerismo para montar un «show». Según esa interpretación, los proyectos vinculados al jefe de Gabinete no contaban con dictamen de comisión y necesitaban una mayoría agravada de dos tercios para ser tratados sobre tablas. Con la negativa de La Libertad Avanza, que posee la primera minoría de la Cámara, ese escenario aparecía como imposible.
Bullrich tuvo una extensa trayectoria dentro del espacio. Antes de confluir con Macri integró Recrear, el partido fundado por Ricardo López Murphy que más tarde fue absorbido por el PRO. Fue diputado nacional entre 2005 y 2007, renovó su banca en 2009 y ese mismo año fue designado ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires en reemplazo de Abel Posse. En 2015 volvió a ocupar esa cartera, esta vez a nivel nacional, tras la llegada de Macri a la Presidencia.
La respuesta interna no tardó en llegar. Dirigentes del PRO manifestaron su malestar por la decisión del exsenador y relativizaron el impacto de su salida. Desde el entorno partidario sostuvieron que hace tiempo que no formaba parte del PRO activamente, calificaron su postura como una “visión parcial” y rechazaron de plano sus acusaciones. Además, señalaron que desde hacía tiempo Bullrich ya no hacía referencias públicas al partido.