El jefe de Gabinete presentará en los próximos días su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción. Busca responder a los cuestionamientos de la fiscalía en la causa por presunto enriquecimiento ilícito, mientras el oficialismo apuesta al inicio del Mundial 2026 para amortiguar el impacto político y mediático.
Manuel Adorni se encuentra en la etapa final de preparación de la declaración jurada que presentará ante la Oficina Anticorrupción en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito que lo tiene bajo investigación. Aunque todavía no definió una fecha exacta, en su entorno aseguran que la documentación será pública antes del lunes 15.
La presentación no solo busca cumplir con una obligación administrativa. Los últimos retoques estuvieron enfocados en responder y anticiparse a los cuestionamientos que podría realizar la fiscalía, que avanza en distintos informes para determinar si existe correspondencia entre los ingresos declarados y la evolución patrimonial del funcionario.
El objetivo principal de la estrategia del jefe de Gabinete es evitar una eventual indagatoria. Para eso planea presentar la declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción y también incorporar una copia en los tribunales donde se tramita el expediente, con la intención de que esa documentación sea considerada dentro de la investigación en curso.
Sin embargo, la situación judicial no depende únicamente de esa presentación. Según pudo saber Data Clave, la fiscalía ya tiene identificados varios períodos en los que los ingresos registrados no coincidirían con los egresos observados. Además, se encuentran en la etapa final los informes de análisis patrimonial que, de acuerdo con las previsiones del caso, estarían terminados antes del inicio de la feria judicial.
Dentro de esos estudios también aparecen distintas líneas de investigación vinculadas al universo de las criptomonedas, uno de los aspectos que forman parte de la pesquisa y que continúa bajo revisión de los investigadores.
La demora en la actualización patrimonial respondió a dos factores. Cerca del funcionario sostienen que buscó evitar cualquier movimiento que pudiera alterar el curso de la investigación impulsada por el fiscal de la causa. Al mismo tiempo, procuró tomar distancia de la presión ejercida desde sectores internos del oficialismo, donde sobresalen las posiciones de Patricia Bullrich y la vicepresidenta Victoria Villarruel.
En la Casa Rosada esperan que la situación quede aclarada cuanto antes. La escalada de tensión entre el asesor presidencial Santiago Caputo y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, contribuyó en las últimas semanas a reducir la centralidad mediática de la causa que involucra al ministro coordinador.
La propia Bullrich se convirtió en una de las voces que reclamó públicamente una definición más rápida. La senadora había adelantado su propia declaración y promovió que los plazos no se extendieran hasta el límite formal previsto para el 31 de julio. Esa postura abrió nuevas diferencias dentro del oficialismo y alimentó las lecturas sobre su intención de mostrarse como una referencia diferenciada dentro del espacio libertario.
En paralelo, el Gobierno también observa el calendario político y mediático. El inicio del Mundial 2026, previsto para el jueves 11 en Estados Unidos, México y Canadá, aparece como una oportunidad para desplazar del centro de la agenda los conflictos internos y las complicaciones judiciales que rodean al funcionario. La apuesta oficial es aprovechar la atención que genera el torneo para tomar aire en medio de semanas cargadas de tensión.
Ese intento de cambiar el foco llega después de que se conociera la presencia de Bettina Angeletti, esposa de Adorni, en la delegación presidencial que viajó a comienzos de marzo a Nueva York, un episodio que también sumó interrogantes alrededor del entorno del jefe de Gabinete.