A Santiago Gallo Gastaminza le llegó la «justicia» de sus colegas: un año después de ser detenido por dos denuncias de abuso sexual, sus pares recién decidieron suspenderle la matrícula. Por otro lado, Oscar Gálvez fue detenido en su búnker de calle Urquiza, en pleno centro de Santiago, desde donde controlaba la venta de droga a un selecto grupo de clientes.