El Xeneize perdió en Brasil y tras el silbatazo final de Ostojich el campo de juego se transformó en un ring: los futbolistas de Boca Juniors y Cruzeiro se trenzaron entre empujones y algunas corridas, desatando un escándalo que empañó el cierre del partido.
El factor Matheus Pereira: provocaciones y reacciones
La bronca de los jugadores visitante tuvo un destinatario claro: Matheus Pereira. El volante ofensivo del equipo brasileño fue el centro de los insultos, acusado de haber «sobrado» el partido y realizar gestos innecesarios.
La actitud de Pereira durante los minutos finales desató la furia del Xeneize. El mediocampista, pieza clave de la «Raposa», fue apuntado por sus rivales como el gran responsable de caldear los ánimos. Los jugadores de Boca también venían acumulando tensión por el arbitraje de Esteban Ostojich, quien expulsó con polémica a Adam Bareiro.
La palabra del capitán: bajar los decibeles
Pese a la intensidad del momento y las imágenes que recorrieron las redes sociales, el capitán Leandro Paredes intentó calmar las aguas tras el pitazo final. En un breve contacto con la prensa, el referente xeneize se limitó a declarar: «Son cosas del partido que quedan ahí», buscando cerrar el capítulo de la polémica tras el duro revés sufrido en condición de visitante.