Enfrentó 7 legajos. Denuncias de Pereyra y Basset, de una policía y un abreviado condenatorio en 2024.
Sebastián Corti pagó caro ayer su desapego y desdén a las resoluciones judiciales. Antes del mediodía, la jueza de Género, Norma Morán, refrendó su prisión preventiva por 7 legajos.
El propietario del gimnasio de calle Pedro León Gallo dejó el recinto esposado, custodiado, jaqueado por las denuncias (dos) de Iara Pereyra, Micaela Basset (hoy, de nuevo su novia), de familiares de Pereyra, de una mujer policía y por violar las reglas de conducta fijadas en el 2024. En aquel período, Corti había sido condenado en juicio abreviado por otra causa de violencia de género y una víctima de La Banda.
Llegó el 2025 y Corti desfiló por los tribunales con dos nuevos escándalos. Las denunciantes, sus novias, Micaela Basset más Iara Pereyra, a quienes conoció en el gimnasio y con quienes pasó de la amistad, al coqueteo e inclusive a la convivencia, con Pereyra.
Del amor, el trío pasó a los gritos y golpes, una seguidilla de incidentes (muchos bizarros) fogoneados por las redes sociales, con sus protagonistas imposibilitados de separar la vida privada de la pública.
En el ocaso del 2025, Corti se reconcilió con Basset, Pereyra terminó asistida en el Centro de Salud Mental de El Polear, en La Banda. Ya de alta, se trasladó a la Justicia y formalizó una grave denuncia en contra de Corti. Lo acusó de violencia, de portar armas de fuego, consumir, ocultar plantas de marihuana y couchearla para burlar a fiscales y jueces.
Corti estuvo 40 días prófugos y al caer preso fue subido a un patrullero del cual se arrojó al pavimento. Su osadía acabó con una mujer policía herida.
En el primer piso, la fiscal, Pilar Palavecino y los querellantes, Gabriel Coronel Chalfón y Carla León, instaron a su preventiva ayer, por considerarlo violento y por dilapidar todas las oportunidades concedidas por la Justicia.
Enfrente, la defensa, a cargo de Martín Rojas y Martina Magnone, pidió excarcelación y domiciliaria, ya que su cliente es único sostén de su madre y un hermano, enfermos. Antes de las 13.30, Morán refrendó la preventiva para Corti por cuatro meses.
Dijo que no percibe a Iara como su pareja
Corti señaló ayer que Iara Pereyra «no era mi pareja. Estaba conmigo, pero no éramos novios». Ello, al proveerle su información personal a pedido de la magistrada: nombre, domicilio, familia, vínculo con las víctimas, etc.
La audiencia se extendió hasta después del mediodía. En su transcurso, la Fiscalía y la querella destinaron tiempo importante para reconstruir la acusación, plasmada en 7 legajos.
En el epílogo del debate, la defensa pidió a la jueza exhibir dos videos, con Corti y Pereyra. En los mismos, la joven se trenzaría en ásperas discusiones: primero, dentro del automóvil de Corti y después, con el detenido corriendo por una vereda, con su remera totalmente rota por arañazos.
Como sea, al sellar el futuro inmediato de Sebastián Corti, la magistrada dejó en claro que las leyes están para ser cumplidas. Sugirió que más allá de la imagen que habitualmente extrapolan las personas por las redes sociales, subyace una verdad inocultable: los delitos son reprimidos por las normas vigentes y todos son iguales «ante la señora de los ojos vendados».