El financista que se quitó la vida en un country de Sauce Bajada, hizo convenios de mutuo y recibió dinero para inversiones. Sus dos socios -uno Agente de la Bolsa-, negaron tener conocimiento del dinero, y cerraron las oficinas. Advirtieron que una norma de la Comisión Nacional de Valores les exige informar el origen de los fondos invertidos, y estos préstamos nunca ingresaron a la sociedad. Además detectaron que en los convenios que suscribió Maldonado, ofrecía un interés mensual del 2.5 por ciento en dólares, una tasa inexistente en el mercado.