La medida adoptada por la Casa Rosada se alinea con las decisiones que han tomado otros países, como Estados Unidos e Israel, bajo la dirección de sus respectivos líderes.
En este marco, el gobierno de Donald Trump, con el que la actual gestión argentina mantiene una estrecha relación, también se retiró del mismo organismo en febrero, acusándolo de tener una agenda antiisraelí. Poco después, Israel siguió el mismo camino, con su primer ministro, Benjamin Netanyahu, acusando a la agencia de la ONU de «propagar antisemitismo».
