Según indica Liliana Franco en Ámbito.com, el viaje del canciller tiene dos propósitos principales: armar la agenda del próximo encuentro entre Trump y Milei y acelerar las negociaciones orientadas a ampliar el comercio bilateral.
En ese sentido, es relevante el encuentro realizado el martes último en Casa Rosada entre el asesor Santiago Caputo y Barry Bennett, el principal estratega del presidente Trump, con el eje puesto en el tratado comercial que busca sellar el Gobierno con la administración republicana.
Si bien Milei señaló este jueves que “estamos avanzando fuertemente hacia el tratado de libre comercio” con los Estados Unidos, Werthein ya había aclarado que no se habla de un tratado de libre comercio “sino de un acuerdo comercial”.
“El tratado (de libre comercio) tiene que pasar por los congresos de Argentina y Estados Unidos, el acuerdo no necesariamente”, advertía el canciller, permitiendo así al Gobierno evitar el terreno legislativo, todavía hostil o al menos no totalmente afín a las aspiraciones políticas libertarias.
Por otro lado, vale recordar que Trump y su gobierno tienen un papel clave en el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI), y la intención del propio Milei es facilitar o acelerar los tiempos del nuevo programa de asistencia, del cual no se conocen precisiones más allá de especulaciones no confirmadas por el organismo del ministro Luis Caputo.