En Italia, las leyes actuales exigen que los extranjeros residan al menos diez años en el país para solicitar la nacionalidad, mientras que los hijos de inmigrantes nacidos en suelo italiano sólo pueden hacerlo al cumplir la mayoría de edad. Este contexto ha reavivado un debate que divide profundamente al país y pone de manifiesto las tensiones entre las posturas restrictivas del oficialismo y las demandas de mayor inclusión impulsadas por la oposición.
Indignación en Italia por el otorgamiento de la ciudadanía a Javier Milei