Ya son más de 140 los muertos, hay más de 130 desaparecidos y 85.000 personas en condición de refugiados. Pero en total son por lo menos 600.000 las personas afectadas directamente por las inundaciones que ya llevan tres semanas sin interrupciones en el estado brasileño de Río Grande do Sul.
Para peor, el pronóstico meteorológico parece replicarse cada día: lluvias fuertes, persistentes, peligro de inundaciones y además, baja de la temperatura. Todas esas condiciones constituyen la peor catástrofe climática para el sur de Brasil. Al día de hoy, se calcula que harán falta unos 3.600 millones de dólares para invertir en la «reconstrucción del estado». Eso, sin evaluar, por ejemplo, las perdidas por el arroz, uno de los principales cultivos y que más se exporta y consume también en esa zona de Brasil.