La cocaína secuestrada en Tucumán venía a Santiago del Estero y era droga que estaba en custodia judicial

Los 37 kilos de cocaína que fueran secuestrados ayer en Las Termas, formaban parte de un cargamento que había sido incautado con antelación, y ahora  nadie logra explicar cómo retornó al mercado narco local.

El escándalo estalló este miércoles cuando la droga «viajaba» en un camión que fue interceptado por policías tucumanos, durante el Operativo «Lapacho», en Valentín Jiménez, límite entre Tucumán y Santiago del Estero.
Eran cerca de las 12.30. El camión Mercedes Benz arribó a Tucumán. Según los medios locales, el conductor, cuya identidad se mantiene en reserva, no se opuso al control, pero advirtió que no podía abrir el capó.

Diplomáticos, los policías que llevaban a cabo el operativo le informaron que difícilmente continuaría su viaje, hasta tanto se le realizara una inspección completa al vehículo.

El camionero les dijo entonces que realizaría una llamada telefónica al propietario del transporte pesado para intentar solucionar el inconveniente. Después regresó y, según consta en las actuaciones, habría manifestado que su patrón le había transferido $500.000 para «arreglar» la situación, léase persuadir a los policías inquisitivos.

Ante ese imprevisto, los policías decidieron demorarlo y, con autorización judicial, inspeccionaron el sector del motor. Allí se llevaron una sorpresa, se toparon con 37 kilos de cocaína celosamente ocultos entre los componentes mecánicos.

Y aquí la trama de la historia se torna más interesante. Los números identificatorios, pequeñas roturas en los envoltorios de los panes de cocaína, pusieron en alerta al personal de la DIDROP Este. Los funcionarios advirtieron detalles fuera de lo habitual que hicieron presuponer un hecho increible.

Los panes de cocaína estaban numerados y varios de ellos presentaban pequeñas perforaciones o cortes en los envoltorios. Para los funcionarios tucumanos, esas marcas se realizan durante los procedimientos de secuestro, cuando se enumeran los paquetes y realizan pruebas de campo para determinar si la sustancia es efectivamente droga.

«Pusimos al tanto de las autoridades judiciales de esta situación porque existen elementos que podrían indicar que se trata de droga que ya había sido secuestrada en otro procedimiento y que, por alguna razón, volvió a circular», confirmó la teoría el jefe de Policía tucumano, Joaquín Girvau.

La Justicia abrió una nueva investigación sobre este operativo y no descartan nuevos operativos entorno a la causa.

¿Quién es, si es que existe, el dueño del camión?

Los investigadores, que manejan la información bajo siete llaves, por estas horas tratan de establecer la identidad del «dueño del camión» al que el chofer del rodado llamó tras ser interceptado por los uniformados.

El chofer, cuando se vio descubierto, le manifestó a la policía que se comunicaría con el dueño del rodado para «consultarle» por qué no se podía abrir el capó. Tras un breve llamado, el salteño intentó coimear a los efectivos.

Ante sus dichos de que el dueño del vehículo le había hecho una transferencia para arreglar, los investigadores le pidieron el nombre de la persona en cuestión, pero fue solo en esa ocasión cuando hizo silencio absoluto.

Por estas horas la Justicia tucumana, a través de las pericias al teléfono del chofer buscan dar con la identidad de esta persona y si realmente existe o fue sola una maniobra de distracción del salteño.

La información que puedan obtener del aparato móvil será de vital importancia y, por estas horas, tendría nerviosa a varias personas.

El nexo, un hombre de las fuerzas de seguridad

El camionero es salteño y cantó como un pajarito. En su declaración espontánea, habría manifestado que había sido contratado para trasladar un camión desde Orán, su ciudad natal.

Es más, afirmó que tomó contacto con un integrante de una fuerza de seguridad que le habría facilitado las condiciones para iniciar el viaje hacia Santiago del Estero, donde debía encontrarse con los supuestos compradores.

¿Dónde? En Las Termas de Río Hondo. Por algunos avatares de la logística, la zona no fue tan liberada y los policías tucumanos aguaron el negocio, a menos de 30 kilómetros del arribo y descarga de los 37 kilos de cocaína

«El kilo de cocaína, según las últimas referencias, ronda los U$S 2.500 en zonas fronterizas. Algunas versiones indican que quienes buscan desprenderse rápidamente de la sustancia la ofrecen a valores inferiores para reducir riesgos», enfatizó una fuente vinculada a la Justicia Federal de Salta.

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