Todo se precipitó por falta de dinero, unos $ 20.000 de tarifa de Belgrano a Huaico Hondo. Ambos protagonistas fueron a un conocido motel y sobrevino el caos en la habitación Nº 1.
La Justicia abrió una investigación y busca intensamente a un remisero, tras ser acusado por una mujer trans de haberla abusado sexualmente en la habitación Nº 1 de un motel del Bº Huaico Hondo, accediéndola en forma violenta y asfixiándola, al extremo de forzarla a huir desnuda.
Ello se desprende de una investigación que llevan adelante los efectivos de la Comisaría de la Mujer y Familia Nº 11 y la fiscal de turno, Natalia Malachevsky (foto).
En el prólogo, la denunciante, de 23 años, relató que de madrugada se retiró de un boliche en avenida Belgrano y Aconcagua.
Eran un poco más de las 4.40. El frío calaba hondo en la piel de la involuntaria protagonista y de dos amigas. Caminaron por Belgrano y al llegar a la avenida Solís detuvieron a un remís.
El conductor habría accedido a llevarlas a sus domicilios. Las dos amigas descendieron en el Bº Industria. La tercera informó que residía en el Bº Huaico Hondo y continuó viaje.
Siempre según su relato, al arribar casi a destino, el remisero le informó que la tarifa ascendía a los $ 20.000. «Imposible pagar esa plata», acotó la pasajera.
Acto seguido, el remisero le habría sugerido un desenlace transaccional. «¿Tengamos sexo por los $ 20.000?».
En principio a la pasajera le pareció bien el intercambio. Y redireccionaron el viaje, directo a un motel de Colón y Fabián Mansilla.
Ingresaron a la habitación Nº 1. Según la denunciantes, ya desnudos el sujeto se tornó violento. Acto seguido, con ella boca abajo, la accedió sin importarle que gritara y le pidiera parar.
«No puedo, ni quiero», habría sido la respuesta tajante del remisero. En un instante, la víctima lo empujó, se puso de pie y abandonó la habitación totalmente desnuda. Golpeó la puerta en la pieza de al lado y fue rescatada por la encargada del motel. La mujer le cuestionó al individuo su conducta y le exigió el reintegro del celular de la mujer, que se lo había quedado.
Dos minutos después, el personaje subió al auto y abandonó el motel, raudamente. Por decantación, todos los clientes suspendieron los besos, arrumacos y dijeron adiós.
Una cicatriz en la costilla del lado derecho
Siempre en base a la investigación, la mujer reveló que el misterioso remisero tiene una cicatriz en una costilla del lado derecho. También, cabello corto, tez trigueña, ojos marrones, y tenía colocado un reloj negro en la muñeca izquierda.
De acuerdo con los policías, la identidad del sujeto es todo un misterio, ya que no la proveyó a la encargada, tampoco mostró DNI alguno.
Con la descripción de la damnificada, los funcionarios buscan desde ayer al desconocido, pese a que hay optimismo en los policías, ya que una cámara habría captado el ingreso del coche al motel.
Primera parada
También será vital el testimonio de las dos amigas de la denunciante, quienes pagaron $ 7.000 al bajarse cerca de sus domicilios en calle Pedro León Gallo y Pablo Rueda.
Después, la pareja recaló en Oasis y todo fue un caos. Los voceros manifestaron que la damnificada recibió una toalla para cubrirse, mientras la encargada no lograba reaccionar y debía frenar al cliente que se retiraba con llamativa prontitud de la habitación Nº 1.
Ahora, los policías buscarán imágenes del acusado. A la vez, la mujer acudirá a la Fiscalía, resuelta en ayudar a reconstruir su pesadilla y aspirar a que el remisero sea apresado.