La Libertad Avanza (LLA) se anotó su primera victoria en el Congreso. Pero la consiguió después de que fracasara la ley ómnibus y luego de hacer varias concesiones a la oposición «dialoguista». Con la media sanción del paquete fiscal y la Ley Bases, el gobierno de Javier Milei comienza a trazar el camino en el Senado y tiene en la mira evitar una derrota en una cámara donde el peronismo es fuerte, algo que se vio cuando rechazó el DNU 70/2023.
Cuatro meses, veinte días y más de 30 horas de sesión le tomó al presidente de la motosierra ver cómo le aprobaban las primeras dos leyes en la Cámara baja. Desde las huestes de LLA señalaron que a diferencia del tratamiento del expediente en enero, «trabajaron más los artículos en particular».
La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, estuvo siguiendo la sesión desde el palco junto a sus dirigentes de confianza, el secretario de Gestión Institucional, Eduardo «Lule» Menem; y el subsecretario de Integración Sociourbana, Sebastián Pareja; además del secretario de Relaciones Parlamentarias, Omar De Marchi; el ministro del Interior, Guillermo Francos, el vicejefe de Gabinete, José Rolandi.
Estos dos últimos trabajaron los acuerdos con los jefes provinciales y los bloques opositores en los últimos meses. «Francos hizo la rosca con los gobernadores, esa fue la diferencia con la votación anterior», comentó una fuente parlamentaria al tanto de la vida interna de LLA.
El partido centenario le proveyó a LLA los votos que necesitaban y las disidencias internas- que se expresaron, fundamentalmente, en el sector que lidera Facundo Manes– se neutralizaron en abstensiones o en votos en contra que quedaron solo para la estadística.
Unión por la Patria y el Frente de Izquierda, como se manifestó en la previa, fueron los bloques que encabezaron el bloque de los votos negativos. «Quedamos como la oposición nítida», se consolaron desde el peronismo.
El artículo 3 que facultaba las intervenciones del Ejecutivo en organismos públicos fue aprobado, pese a los temores que circulaban a LLA y sus negociadores del Ejecutivo. La reforma del Impuesto a las Ganancias, que tuvo el rechazo de diputados de la patagonia.
El único sobresalto que pudo tener el oficialismo en la sesión fue la propuesta de agregar el impuesto al tabaco, motorizada por los legisladores del norte.
En el recinto, el titular de la bancada de Unión por la Patria, Germán Martínez, denunció «un lobby infernal de tabacalera Sarandí y de Philip Morris». Pese a que en la bancada peronista había ganas de votar en contra de «el señor del tabaco», nombre con el que señaló al titular de papelera Sarandí, se acordó expresarse por la abstensión para no meterse en la disputa.
Desde el peronismo observaron una defensa más ferrea de LLA al capitulo fiscal que en la ley Bases y, pese a las diferencias que lo separan, reconocieron que ahí jugó un rol crucial el titular de la comisión de Hacienda y Presupuesto, José Luis Espert. El bonaerense, que pasó de aliado a advsersario y nuevamente a socio de Milei, rechazó una por una las propuestas de modificaciones.
A Espert solo cedió en la reforma en el capitulo de Ingresos Brutos, que se resolvió en un cuarto intermedio de viente minutos por pedido del diputado nacional de Hacemos Coalición Federal Nicolás Massot, para salvar por 90 días al monotributo social.
También el ex jefe de bloque de Cambiemos durante la presidencia de Mauricio Macri logró meter un artículo que pide al Gobierno que proponga una suba del 2% de los recursos a través de la quita de exenciones impositivas o tributarias. Un punto que si se lee en clave, apunta al régimen de protección a la industria de Tierra del Fuego.