Las ventas en supermercados cayeron 8% en febrero y la tendencia sigue en marzo

El consumo masivo continúa en franca caída por el impacto de la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos profundizada en los últimos meses, en medio de la disputa que inició el ministro de Economía, Luis Caputo, por las promociones y la mayor flexibilidad para importar productos de la canasta básica.

La información surge de datos preliminares de la consultora Scentia a los que accedió Infobae y consultas que realizó este medio en el sector del supermercadismo. En enero la caída de ventas había sido del 8,3% interanual. Las comercializadoras y las empresas productoras de consumo masivo esperan que esa tendencia se mantenga al menos hasta mitad de año.

Las fuentes señalaron una tendencia que comenzó a profundizarse en los últimos meses: los consumidores van en busca de productos sustitutos más baratos o que rinden más que otros. “Creció considerablemente la venta de leche en polvo. La gente compra menos postrecitos lácteos y más mantecas, menos snacks y más tomates en puré, cayó el atún y creció la caballa, el desodorante de ambiente se vende menos”, detallaron.

Esto se suma a otros cambios de hábitos que habían comenzado hace tiempo pero que crecieron tras el impacto de la devaluación que aplicó el Gobierno de Javier Milei en diciembre pasado. El encarecimiento de los productos locales en dólares hizo que comprar en las ciudades de frontera dejara de ser más conveniente para los extranjeros. Además, hay una mayor frecuencia de compra y una menor cantidad de unidades por ticket, con el objetivo de cuidar más “el bolsillo” cada vez que van al supermercado.

Los supermercados consideran que la mayor afluencia de productos importados se notará en las góndolas dentro de un plazo de uno o dos meses, por cuestiones de negocio y logística. La mayor cantidad de mercaderías, deslizaron, podrían venir desde Brasil por su cercanía y escala de producción.

En paralelo, Caputo apuesta a que las empresas dejen de lado las promociones “2×1″ o “3×2″ y bajen los precios en sus listas. Una discusión más de nivel que de variación de precios. El funcionario aseguró en las reuniones que mantuvo durante las últimas semanas con supermercados y empresas de consumo masivo que no habrá una devaluación brusca en el tipo de cambio oficial.

La expectativa de que se mantenga el ritmo de avance del 2% mensual en el dólar oficial es clave para que los precios no se recalienten y el Gobierno pueda sostener la desaceleración de la inflación desde el 25,5% de diciembre pasado, cuando hubo un salto del 118 por ciento. El descenso llegó hasta el 13,2% en febrero pero marzo augura la posibilidad de que la recha se termine por la estacionalidad propia del mes.

De todos modos, las compañías productoras ahora no solo tienen en cuenta el proceso de cobertura sino a qué precios pueden vender sus productos en un contexto de fuerte caída del consumo. Los empresarios esperan que la merma se sienta al menos hasta junio y apuestan a un segundo semestre de “repunte”. Pero saben que la clave será lo que suceda con el programa macroeconómico del Gobierno y la capacidad de compra de los consumidores.

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