Con una puesta en escena clásica, globos amarillos, música y una fuerte presencia territorial, el PRO reunió a su dirigencia en Parque Norte para ensayar un relanzamiento político en medio del gobierno de Javier Milei. La foto mostró volumen: gobernadores, intendentes, legisladores y referentes de todo el país confluyeron en el Salón Ombú del Golden Center en un intento por reposicionar al partido dentro del actual mapa de poder.
Mauricio Macri eligió un mensaje híbrido para relanzar su partido: respaldo al rumbo económico del gobierno de Javier Milei, pero con una advertencia política hacia adelante. “El PRO no viene a cuestionar el rumbo, viene a completarlo”, planteó, y dejó definido el marco conceptual que atravesó todo el encuentro partidario.
La idea de una “segunda etapa” del cambio fue el eje de su discurso. El expresidente valoró la estabilización económica y el equilibrio fiscal alcanzado por la gestión libertaria, pero marcó que ese proceso es apenas el punto de partida. “Hay una diferencia enorme entre estabilizar y construir”, sostuvo, y llamó a avanzar hacia una fase centrada en la inversión, el crecimiento y el empleo.
En ese planteo se inscribe la definición que buscó instalar: “Somos el próximo paso”. Más que una consigna electoral, funcionó como una forma de reposicionar al PRO dentro del actual esquema de poder: no como oposición, pero tampoco como un actor subordinado al oficialismo.
“Apoyamos sin ser gobierno y sin pedir nada a cambio”, insistió Macri, en línea con el rol que el partido viene jugando en el Congreso. Al mismo tiempo, dejó en claro que el PRO no piensa diluirse. “El que calla cuando debería hablar debilita el cambio”, advirtió, en un mensaje con destinatarios múltiples.